Květa Pacovská (1928–2023) fue una artista y diseñadora checa que revolucionó el mundo de la literatura infantil al transformar el libro en un objeto de arte interactivo y tridimensional. Formada en la vanguardia del cubismo en Praga, desarrolló un estilo inconfundible basado en el uso de formas geométricas, contrastes táctiles y un dominio absoluto del color rojo. A lo largo de su carrera, su capacidad para desafiar los límites narrativos mediante recortes y juegos visuales le valió los máximos honores internacionales, destacando el Premio Hans Christian Andersen en 1992, consolidándose como una de las ilustradoras más influyentes del siglo XX.