Descripción
Mina siempre tiene la nariz metida en un libro y ninguna sorpresa la sobresalta. Pero esta vez no podrá leer tranquila. Aunque su papá insista, el animal que trajo a casa no parece una ardilla. En este cuento, la tensión es constante pues, aunque el texto insiste en que todo está bien, las ilustraciones muestran un gran peligro que acecha a los ratones y nadie parará la lectura hasta saber cómo termina.






