Descripción
Mientras los bultos se amontonan frente a una casa. Antonia. la perrita. sale corriendo rumbo al río. Más tarde la alcanza su niña y tras un abrazo. ambas empiezan a aguardar. que algo llegue por el río. Se les unen otros niños y sus mascotas, conversan y juegan. Los adultos llegan con sus bultos y hacen fila, el tiempo pasa. Algunos miran hacia el ancho río. impacientes. Otros consuelan a los niños. Tristes. se ponen en movimiento cuando llega el esperado Niño Chévere y lo abordan con todo lo que tienen. Antonia va de primeras. Pero este es solo el comienzo de un largo y azaroso viaje en el que deberán atravesar la selva para continuar la vida. Sin embargo. no todos saldrán de la jungla. Las acuarelas dan cuenta del paso de los migrantes de un mundo de horizonte amplio y claro al oscuro y casi opresivo de la selva. al gris del futuro que se avecina. una de las metáforas de esta obra que dan para conversar. La expresión de los personajes evidencia las emociones que los atraviesan. tan diversas como quienes migran. Como otras obras del autor. esta posibilita varias lecturas, desde la necesidad de irse de un lugar por una razón que desconocemos. la solidaridad entre los niños y su amor por la libertad. hasta la de uno de los momentos más amargos del conflicto armado colombiano. cuando partir era una condición para salvar la vida. La dedicatoria del libro y la presencia del Niño Chévere son guiños a los adultos para que hagan memoria. En la década de 1990. el Niño Chévere llevó por las aguas del Atrato. en Chocó. a las personas que huían de la violencia y buscaban las ciudades. También regresó a las víctimas de Bojayá de regreso a casa. en 2002. Un libro para conversar y leer el mundo. para escuchar la voz de los que han debido partir. Desde los 6 años






