Descripción
Ambar llegó hace poco, pero ya se cree dueño de todo. Lo peor es que por donde pasa deja desorden y la dueña de casa, en vez de regañarlo, sonríe. ¿Por qué no le importa que deje todo patas arriba y cuando su hija lo hace sí se disgusta? Las ilustraciones, en blanco y negro, no muestran al nuevo inquilino, pero el misterioso personaje deja un rastro amarillo para que los lectores puedan descubrirlo.






