Evolución de los Comités de valoración

La recomendación de libros para niños y jóvenes es una labor que realiza Fundalectura desde su creación, y que siempre ha contado con el apoyo decidido de personas que donan su tiempo y conocimientos para leer, analizar y discutir las obras que llegan a los comités de valoración de libros cada semana gracias a la generosidad de las casas editoriales y las distribuidoras, dispuestas a someter los libros que circulan en Colombia a la mirada crítica de los comités, integrados por expertos en promoción de lectura, bibliotecas, docencia, edición, ilustración y otras áreas del saber. En la actualidad, la Fundación lidera tres comités, dos que valoran libros literarios y uno de libros informativos.

Como antecedente, es importante mencionar la experiencia de la Asociación Colombiana para el Libro Infantil y Juvenil (ACLIJ), creada en 1985 y sección de la Organización Internacional para el Libro Juvenil, IBBY. ACLIJ, que se transformó en Fundalectura en 1990, con el apoyo de la industria del libro y el papel en Colombia, se había inspirado en el trabajo de organismos como La Joie par les livres, en Francia, el Banco del Libro, en Venezuela, y la Fundação Nacional do Livro Infantil e Juvenil, en Brasil, para conformar su comité de selección de libros para niños y jóvenes. En este espacio la valoración se realizaba desde la experiencia de cada participante, de manera subjetiva y con dificultades para mantener la regularidad de las reuniones.

Durante la década de los años 90, Fundalectura consolidó la práctica de valoración, con la participación de profesionales de diversas áreas de la Fundación y con algunos invitados externos. Con el tiempo, esta actividad se proyectó a otras instituciones mediante publicaciones como el listado Altamente Recomendados y después, de un modo más dinámico, con las organizaciones de Red Prolectura, liderada por la Fundación, que las alentó a participar en un proyecto conjunto de reflexión alrededor de los libros: la revista 50 Libros sin cuenta cuyo componente principal eran las reseñas de los libros recomendados, tanto por el comité de valoración de Fundalectura, como por las instituciones de la Red.

En el año 2000, la labor de valorar y recomendar libros para niños y jóvenes se concibió como un espacio de formación abierto al público interesado. Nuevas directrices permitieron la vinculación permanente a otras instituciones y personas de distintas disciplinas, la formulación de un discurso colectivo para valorar los libros de ficción, la construcción de criterios para valorar los libros informativos, así como los destinados a los bebés, y la reflexión alrededor de los libros para jóvenes.

Orientaciones a partir de una investigación sobre la experiencia de los comités de valoración de Fundalectura (IBBY Colombia)

En 2009, Fundalectura publica Cómo reconocer los buenos libros para niños y jóvenes, resultado de dos años de investigación realizada por el equipo de Fundalectura y Gemma Lluch, catedrática de la Universidad de Valencia. El estudio abordó el trabajo de los comités de valoración y los criterios explícitos aplicados por los evaluadores en los libros literarios e informativos. Esta guía ha sido fundamental en la formación de nuevos evaluadores que, cada año, se suman a esta labor. Ofrece pautas claras de valoración, enriquecidas tanto por los debates en las reuniones como por la experiencia de los integrantes con mayor trayectoria.

Actualmente, esta labor continúa fortaleciéndose. Incluso durante los años de la pandemia, se facilitaron las condiciones para mantener la comunicación de los distintos comités, circular la oferta de libros entre sus integrantes y dar continuidad a las reuniones semanales de valoración de manera sostenida. Así mismo, se ha resaltado el trabajo de autores e ilustradores colombianos, primero con la creación de una sección especial en los Altamente Recomendados y, después, evidenciando su desarrollo en el Catálogo digital de creadores colombianos.
Este espacio digital, que reúne los libros Altamente Recomendados, es una extensión de la publicación impresa y busca divulgar la amplia y creciente oferta de libros, desde aquellos dirigidos a los bebés hasta los orientados a jóvenes adultos.