Descripción
David Chericián comparte con el lector uno de los juegos que más le gusta: trabar la lengua con palabras que se convierten en juguetes. Pero, más que un cúmulo de sonidos graciosos y difíciles para que los niños prueben su agilidad, cada uno de estos revoltijos fonéticos es un pequeño y enredado poema. Recomendado Desde los 6 años






